Huertos Bi Nisa

"PRODUCCION ORGANICA TAN FRESCA COMO EL VIENTO QUE TRAE LA LLUVIA"

Bienvenidos a Huertos Bi Nisa. 12 años compartiendo.

 

Cultivamos hortaliza orgánica a pequeña escala desde el año 2002, con respeto y amor al medio ambiente como ejes principales.

El método orgánico empleado es propio. Años de experiencia nos han permitido aprender, fusionar y perfeccionar diferentes técnicas orgánicas. La superficie de la huerta originalmente era aproximadamente de 90 metros cuadrados, en 6 camas terraceadas ubicadas en el traspatio de nuestra casa, además de 600 metros cuadrados en árboles y enredaderas frutales. Más del 80% de la semilla que empleamos es de producción propia, principalmente de variedades ancestrales. Actualmente hemos casi duplicado la superficie de cultivo.

El proyecto incluye la producción de semilla de hortalizas. Además complementa el proyecto la deshidratación y empaque de hierbas culinarias y costalitos aromatizantes de lavanda, y el diseño y fabricación de bolsas de tela para diferentes usos y necesidades.

Una breve historia de la tierra (de Huertos Bi Nisa)

Las montañas de la Sierra Norte se formaron 150 – 50 millones de años atrás. Por millones de años los procesos naturales seguían su rumbo sin intervención humana. Durante ese tiempo la biología se unía a la labor de crear una nueva tierra de lo que hallaba allí. Ricas tierras se desarrollaron y después se fueron a los valles por efectos de erosión, dejando muy poca capa vegetal (la parte superior de la tierra, rica en material orgánico) en los cerros y las faldas de las montañas. Por eso ahora se puede ver las grandes extensiones de tierra en cultivo en el centro del Valle de Etla, y no en las faldas de las montañas que lo rodean. Así es que nuestra ubicación en la falda dando al valle ya tenía desventaja.

En las cuantas décadas más recientes, los residentes de esta loma empezaron a cultivar y la situación se empeora. Aunque hay numerosos ejemplos en zonas montañosas por todo el mundo donde se ha cultivado durante miles de años de manera sustentable, aquí la gente no siguió esos ejemplos. Ha seguido prácticas más apropiadas a terrenos planos, prácticas impulsadas por los gobiernos, que involucran el arado, riego por inundación y muchos fertilizantes químicos. El resultado fue que la poca capa vegetal que había se murió por sales excesivas y se fue cuesta abajo por repetidamente arar e inundar. Nosotros llegamos para encontrar que ni siquiera la maleza crecía bien.

Bueno, el clima es excelente y hay agua de manantial para regar. Con algo de esfuerzo y composta, me dije ingenuo, puedo mejorar la tierra para cultivarla. Las primeras camas de prueba mostraron que sí se podría, pero también que cultivar aquí sería mucho más que algo de esfuerzo y composta. Aquí mejorar la tierra es un proceso que nunca termina.

Las camas de cultivo son terrazas con muros de contención hechos de tabicón, sin usar mortero. Los muros son inclinados cuesta arriba como los de una pirámide zapoteca. Así la tierra de las camas no se erosiona y sus superficies están a nivel, lo que facilita la filtración uniforme del agua de riego. Regamos manualmente con aspersor en la mano, dándoles justa la cantidad de agua que cada planta requiere.

Excavamos la tierra hasta llegar a piedra dura. La profundidad era poca y la tierra en sí era blanca y arenosa con muchas piedras y casi nada de material orgánico. La colamos para sacar grava y piedras. El nivel de la tierra bajó, permitiendo agregar material orgánico. Metimos nuestra composta, composta de lombrices, composta de pino, y carbón machucado, todos materiales orgánicos. Proveen nutrientes para plantas, mejoran la textura de la tierra y su retención de agua, ayudan a que los nutrientes no se laven, y propician un sano ecosistema subterráneo.

Después de cosechar, siempre mejoramos la tierra para recibir semillas o plántulas. La limpiamos de maleza y restos de lo cosechado, la aflojamos con pala y agregamos las compostas, mezclándolas en la capa superficial. Así el nivel de la tierra sube y baja. Sube al agregar tantos materiales, y baja por el consumo por parte de las plantas de material agregado. En general, sin embargo, el nivel siempre sube porque agregamos más material que las plantas utilizan. Ahora, con cada cosecha vemos mejor calidad de hortalizas porque la tierra es cada vez mejor.